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viernes, 14 de diciembre de 2007

Futuro de idiocracia

EL PERIÓDICO - RAMÓN DE ESPAÑA
Ahora que el informe PISA ha revelado algo que ya intuíamos todos los que vivimos cerca de un instituto de enseñanza media --es decir, que nuestros adolescentes están entre los más lerdos de Europa--, no se me ocurre nada mejor que hacer, para paliar la lógica preocupación que nos invade ante el futuro de la patria, que revisar ese clásico ignorado del cine contemporáneo que es Idiocracy, de Mike Judge, un hombre que sabe de lo que habla, pues no en vano se inventó hace años a la pareja de mostrencos juveniles más contundente de la Historia, los repugnantes Beavis y Butthead.
Esta semana aparece en DVD esa hilarante reflexión sobre el avance de la burricie en Occidente que no tuvo mucha suerte en la gran pantalla. La productora, al ver que el objeto de escarnio de la película era esa masa adolescente que llena los multicines y le da de comer, metió Idiocracy en un cajón durante un par de años y luego la estrenó de tapadillo. A Barcelona llegó una sola copia, doblada, que aguantó en la cartelera una semana. Y no tengo noticias de que haya bofetadas en Hollywood para pagarle al señor Judge un nuevo delirio, pese a que su opera prima, Trabajo basura, una ácida reflexión sobre lo absurdo del oficio de burócrata, fuera también muy interesante.
Idiocracy muestra una Norteamérica del futuro en la que el presidente es una estrella de la lucha libre, la gente se expresa de manera gutural y considera que leer libros es cosa de maricas, la basura se amontona en las calles porque a nadie se le ocurre que se puede recoger, todo lo que se emite por televisión es una inmundicia tal que convierte a Jerry Springer en un humanista y, en definitiva, la estulticia campa por sus respetos. El encargado de poner orden en este caos es un cenutrio bienintencionado, congelado criogénicamente siglos atrás, cuyas escasas luces son auténticos faros para los zotes que le rodean. Según el informe PISA, nuestros chavales están al mismo nivel intelectual que los norteamericanos (aunque, gracias al control de armas, ninguno ha podido aún masacrar a sus compañeros de instituto). Razón de más para convertir Idiocracy en una obra de visión obligada en todos nuestros centros educativos.

Bueno, bueno, no está mal. Pero si "ninguno de nuestros chavales ha podido aún masacrar a sus compañeros de instituto" no creo que sea "gracias al control de armas". Me temo que se debe a condicionantes pelín más complejos que responden a cuestiones mucho más profundas que el mainstream obvia demasiado a menudo, por aquello de que la cabra tira hacia el monte y los borregos tienen una irrefrenable manía persecutoria que les empuja a seguir su estela sin ni si quiera tratar de ensanchar su amplitud de miras para poder observar el entorno que nos rodea y, por consiguiente, apreciar la realidad tozuda con plenitud de matices.

La tesis simplista que lo reduce todo a la posibilidad de adquirir armas en los EEUU me parece que no se sitúa a la altura del pedestal en la que le tengo yo a usted considerado, salvo en contadas ocasiones en las que mi héroe Ramón de España patina en lo que, en un plano sintomático, se podría entender bajo la afección del síndrome de los últimos bastonazos, pero no bajo el epígrafe de una columna de opinión periodística del nivel al que nos tiene acostumbrados.

No más bobadas metidas con calzador, por favor. Por esta vez, y porque pasa de puntillas sobre la solemne bobada, no se lo tendré en cuenta. Ah, y otra cosa no menos importante: a aquello de "los repugnantes Beavis y Butthead" cabría añadir un mayúsculo Y GENIALES para hacer justicia a la mente de su ilustre y bendito creador, el padre del retrato parodia de las criaturas más impresentables de los EEUU. País en el que no por vender armas se cometen más delitos.

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