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viernes, 16 de enero de 2009

Tinta negra


Leo en Paperpapers sobre las cosas de la vida, los conflictos, las guerras, la destrucción, el horror y hasta la muerte, que tan difíciles son de explicar y más aún de entender por una amplia mayoría de personas abonadas al populismo, gente peligrosamente escorada a la hipocresía que se instala sin remedio en la ignorancia supina. Las palabras son la mejor arma para combatirla, de eso sabe un rato mi columnista preferida, Pilar Rahola, quien, oh, paradojas de la vida, ha sido amenazada por sectores radicales de la izquierda progreril más aborregada, aquella que se rasga las vestiduras y pone el grito en el cielo justo ahora que Israel ha tomado una de las decisiones más incómodas de su historia como legítimo Estado radicado en la encruzijada de la zona más conflictiva de Oriente medio.

Pie de foto: "No hem estat capaços de trobar un tema que ens fes oblidar l'Horror" (que, traducido al castellano, significa: "no hemos sido capaces de encontrar un tema que nos haga olvidar el horror" (en referencia a la ofensiva israelí en Gaza).  Lo de la tinta negra es ciertamente ingenioso, muy conmovedor. La lástima es que haya quien sólo se muestra incapaz de escribir algo "que haga olvidar el horror" en determinadas ocasiones. Para el resto del año no predomina la tinta negra que sacude las conciencias aletargadas de las audiencias. La desinformación rampante cala profundamente en el imaginario colectivo, lo cual no debería sorprendernos a estas alturas, habida cuenta del desgavell actual que se está produciendo en todas las parcelas de la denominada sociedad global, y viendo como transcurren las campañas y movilizaciones que hacen suyas soflamas incendiarias y se proclaman como pregoneros de la paz, paz de patrimonio exclusivo para muchos. 

Manifestaciones que reúnen a pancarteros y a occidentalófobos por igual, pero se declaran en nombre de la paz. Y yo me pregunto: ¿Qué paz?. Que no nos hagan comulgar con ruedas de molino.  El horror demasiado a menudo campa a sus anchas por el globo terráqueo, a mayor gloria del terrorismo internacional de corte islámico. Tinta negra por doquier en las páginas del Avui en tiempos revueltos, si. Porque, intuyo que eso debe ser algo normal, más llevadero. Sin embargo, con demasiada frecuencia la humanidad "políticamente correcta" olvida el horror en el que viven sumidos Darfur, en Sudán, el Congo, o  Zimbaue, por citar sólo tres ejemplos.


Desde luego, cuesta entender que en casos como la ofensiva militar de Israel se adopte la postura fácil y dócil con la opinión pública, y que cueste tan poco hacer mención y referirse con muestras de enérgica condena ahora (la libertad de expresión es lo que tiene, que a menudo quien opina lo hace desde la ignorancia) cuando precisamente estamos ignorando auténticos exterminios de población civil en otras latitudes del planeta  (el de determinados países de África es un ejemplo paradigmático) que se remontan a tiempos pretéritos. Pero esa otra realidad no nos ocupa. Sólo nos fijamos en Israel. Tampoco importa cuando Israel es agredida, y poco o nada nos preocupa cual es la situación real que allí se vive.

Todo es tan lamentable, a tenor de los juicios de valor y el agravio comparativo en lo que a conflictos bélicos  se refiere, aquellos que nos vienen ahora con toda esa moralina fácil,  que lo que cuesta no es escribir; lo que verdaderamente cuesta es dejar de hacerlo...

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