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lunes, 23 de marzo de 2009

"Si no vota, no se queje"

No se trata de que si uno no vota no se puede quejar. Es que en muchas ocasiones el no votar es, en sí mismo, una queja. Por ejemplo, contra memos como los que han parido esta campaña.

Pues yo estoy más bien de acuerdo con la campaña contra la abstención que lanza el Parlamento Europeo. Y me dirán que la opción de abstenerse es una forma de expresar rechazo a las distintas alternativas políticas, a las diferentes opciones de voto. Muy bien. Para eso ya existe el voto en blanco. Eso si que hace suficientemente explícito y pone de manifiesto un sentimiento de queja o rechazo: quiero ejercer mi derecho, pero ante semejante panorama político no tengo con quien identificarme: no hay ninguna opción política con la que pueda sentirme representado.

O mejor aún: si lo que pretendemos es que las cosas cambien, que la situación política dé un giro, por qué no votamos a alguna de las opciones políticas que la oposición como muestra del descontento generalizado ante el (des)gobierno de turno? ¿o vamos a permanecer sentados para que luego los mismos de siempre achaquen la elevada abstención al "conformismo" de los ciudadanos,  --muestras de cinismo rampante mediante -- como el descuelgue de Montilla cuando espetó aquel ya célebre "porque a los ciudadanos ya les está bien el gobierno que hay"?

Voto, luego existo.

ACTUALIZACIÓN: Gracias, JMG, por actualizar el post y enlazar al mío. Queda claro lo que expresas y entiendo lo que intentas decir. Sin embargo, creo que  la campaña se refiere a que, si no estás conforme con algo y deseas que cambie la situación, debes actuar con el compromiso ciudadano de acudir a las urnas. La abstención es perfectamente legítima, pero contribuye más bien poco o nada a cambiar el panorama. Entiendo que la referida campaña se refiere fundamentalmente a este aspecto y no a que un ciudadano que se sirva de la abstención electoral como muestra de "castigo", ya sea al sistema electoral o a los partidos que dominan el mapa político, no tenga derecho a quejarse, sino que sus quejas caerán en saco roto porque su no-voto de poco o nada ha servido para impulsar un cambio (necesario o no, esa cuestión a valorar subjetivamente determinará el sentido de su voto). 

El único instrumento realmente eficaz es el voto. Los políticos --los gobernantes-- suelen hacer oídos sordos a otra cosa que no sea el voto de castigo. La experiencia y la historia de la democracia española se empeñan en demostrar que el realismo se impone en política. Y con esto no digo que un avotante no sea realista ni tenga menos derecho a quejarse, sino que la realidad política se dibuja en función de los votos contabilizados y/o de los pactos de gobierno, y no de las abstenciones, por muy válidas que sean. 

ACTUALIZACIÓN 2: Al hilo de lo anteriormente comentado, cabe señalar que no es menos cierto que "la resta también suma" (si de mil votantes al PSOE -o al PP- dejan de votar la mitad, evidentemente la abstención jugaría un papel importante en la configuración de un determinado mapa político), pero la realidad es testaruda y, a riesgo de estar equivocado,  la abstención no siempre ha dado los frutos esperados, más cuando hablamos de la abstención como expresión del descontento ante un panorama político en general -esto es, no gusta ningún partido ni propuesta política- y no ante la política llevada a cabo por un determinado partido de gobierno.

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